Martín Ferrand, el periodista inoxidable

–ME APUESTO una cena en Zalacaín a que ABC no dice que Manuel Martín Ferrand fue fichado por Anson –afirmó uno de mis contertulios, periodista de largo alcance.

–Pues yo me apuesto una noche de ópera en el Real a que sí lo dice –replicó el otro contertulio, político de porvenir abierto.

Yo callé piadosamente.

Un día, en los habituales almuerzos que mantenía en mi despacho del ABC verdadero con Manuel Martín Ferrand, el periodista me dijo:

–Me cuesta trabajo pedírtelo pero me gustaría escribir en ABC. Me convendría porque en los últimos años, desde que me laminaron de Antena 3, he perdido el gran contacto nacional. Y además coincido en todo lo sustancial con la línea que has establecido en el periódico.

Le contesté diciéndole que lo diera por hecho y que se podía incorporar ya a la colaboración diaria.

–No se te ocultará –me añadió, cauteloso– que en tu Casa hay personas que me distinguen con su hostilidad.

Las había, en efecto, pero el decoro me aconseja silenciar sus nombres.

Me explicó entonces Manolo la maniobra que padeció cuando le escabecharon de Antena 3. En una operación política y financiera, le regalaron el canal de televisión a Antonio Asensio, que le prometió la continuidad en su cargo. Martín Ferrand había fundado Antena 3, puso en marcha su edificio, decidió la decoración, eligió hasta el color de las moquetas, dotó al canal de las más avanzadas tecnologías y se dejó el alma en el empeño. De la noche a la mañana, Antonio Asensio, que quería gente mansurrona y lanar a su alrededor, liquidó a Manuel Martín Ferrand. El empresario prescindió del periodista capaz. Poco tiempo después, una decisión política liquidó a Antonio Asensio de Antena 3, si bien cobró una suculenta cantidad por los servicios no prestados.

Hace dos años, en este periódico, escribí sobre Martín Ferrand: «Sacaste de la nada a Antena 3 radio y la consolidaste en cotas de máxima audiencia. Menuda proeza. Ciertas maniobras subterráneas desbarataron tu obra. Después, organizaste desde el primer aliento Antena 3 televisión y la convertiste en espléndida realidad. Te birlaron el canal a través de una sucia operación política que conozco bien».

Y conozco bien lo que escribí hace dos años porque Martín Ferrand me desmenuzó hasta los últimos recovecos del laberinto de su destitución. Ni los poderes políticos ni los económicos podían soportar su independencia. Manuel Martín Ferrand exhibió siempre esa independencia de juicio que era, a veces, de sorprendente originalidad, a veces tan sagaz e incisiva. Quizá por tal razón fue un periodista de acero inoxidable. Su capacidad de organización y dirección, su palabra exacta, su sabia escritura quedan ahí para relieve de la historia del Periodismo español.

Me dispongo, en fin, a acudir a la cena de Zalacaín para recordar con mis amigos a nuestro compañero del alma, compañero, Manuel Martín Ferrand. Y recitaremos los versos que le ha dedicado Graciano García: «Recordaré siempre tu palabra sabia y serena; / siempre, tu brazo firme en el camino difícil; / siempre, tu voz alerta en el peligro; siempre, tu antorcha en la oscuridad».

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.