Caricaturas

EL ORBE mira hacia el bigote de Maduro, presidente por obra y gracia de un lorito ecuatorial con graznido y silbo de ultratumba: este histrión más chavista que Chaves da de nuevo la temperatura exacta del símbolo y del ser meridional. Ay Pentecostés de los caribes, ay pajarito silbante, ay alma llanera con petróleo.

El bigote de Maduro y lo que capitalizará en política internacional hasta el Apocalipsis del Trópico evidencian ya un chavismo intonso, primario, orinado bajo esa retórica vacía que ya ni se estrella contra una USA en otras problemáticas, ni levanta entre los pancartistas de aquí las simpatías del finado Comandante: aquél que se arrancaba por rancheras en su éxtasis bolivariano de lo grotesco con el aplauso en babuchas de los Castro. Quedan para los venezolanos -polarizados- los culebrones y las tetas del Caribe, obvio, y éste del bigote en las siestas, en chándal, invocando las patillas de Bolívar en el Carabobo o el demonio que aguarda en el Capitolio. Claro que un bigote es revolucionario por sí mismo, como los puros, las patillas o el chándal hortera; todo esto que viene a ser el conjunto de símbolos por el que la Historia permanece casi como desde la Colonia en el «patio trasero». Las naciones avanzan entre caricaturas, medio dando la razón a Marx o a la viñeta de Ricardo.

La España del pelotazo que nos dejó en tirillas, comiendo del guisadillo pobre, vendrá fijada por la instantánea de La Pantoja desmayada entre la masa, como en un Paquirri inverso, con un Avispado avispado que empitonó por do más pecado hubo, Hacienda, y levanta al pueblo que aplaudirá a La Panto pasado mañana, cuando aprieten las noches de julio y copla. Quizá una ducha fría y espartana a la manera del ministro Cañete le venga bien a la horda que actúa por impulso a la puerta de un concejal que quizá no llegue a fin de mes y tenga que tolerar el fulgor aburrido de las Colau, de los Gordillos; de los descamisados con sueldo que irrumpen cuando la calor.

Toda España es una caricatura, todo es esperpento. Beban algo en Pica Lagartos, que pagará Lagarde con el descanso que nos concede.

@jesusNjurado