Rajoy elige periódico

MARIANO RAJOY decidió ayer celebrar el Día de la Constitución de una forma emotiva cuanto inteligente y cuyo significado profundo sólo puede escapar a las almas mediocres y a los observadores miopes. El presidente del Gobierno quiso mostrar públicamente su apoyo al medio que de manera más esforzada y en condiciones más hostiles, arrostrando feroces represalias económicas y enfrentándose al vacío institucional y, no pocas veces, a la incomprensión de amplios sectores sociales, está defendiendo contra viento y marea a la nación española y a las libertades de sus ciudadanos, siempre amenazadas por un poder político que, por su propia naturaleza, propende al despotismo. No es difícil, hablando de símbolos y de valores, adivinar qué medio de comunicación se hizo ayer acreedor a este galardón moral de Rajoy, que tuvo la grandeza de la sencillez y la sencillez de la auténtica grandeza. El presidente, aparentemente, se limitó a escribir un artículo en un periódico, pero el día y el medio elegidos no han podido mostrar más a las claras las verdaderas prioridades morales de su acción de Gobierno.

Es lamentable que la incuria intelectual de nuestra época permita que un gesto de tan formidable valor político pase inadvertido. Tampoco ha ayudado, seamos sinceros, el puente laboral de la Constitución, porque los millones de españoles que, de Finisterre a Gata y de Rosas a Canarias, devoran diariamente las prestigiosas páginas de opinión de ese diario que orienta sin deslumbrar e ilumina sin cegar, ayer no pudieron demorarse en sus páginas editoriales y de opinión, acicate intelectual y estímulo moral de las más hondas inquietudes cívicas. Dedicaron su tiempo a los placeres familiares y a esas relaciones sociales que las ya cercanas fechas navideñas hacen más intensas y extensas. Excusamos su asueto, pero paliemos su ignorancia. Ayer… (perdonen que cambie de párrafo).

… Ayer, Rajoy eligió para publicar el artículo de 2012 sobre la vigencia de la Constitución al periódico La Vanguardia, ese que algunos malos catalanes llaman «el Gara de Godó». Valiente entre los valientes, Rajoy guarda seguramente para el auténtico Gara el artículo de 2013.

>Vea el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Hoy: La Constitución que nos une