Revenga debe ser apartado ya de la Casa del Rey

PONIÉNDOSE la venda antes que la herida, Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, aseguró hace unos días que quería declarar en sede judicial sobre el caso Nóos. Tendrá la posibilidad de hacerlo, ya que el juez José Castro le ha citado como imputado para el día 23 de febrero.

Ello pone en una difícil situación a la Casa del Rey, que, por razones de ejemplaridad, no puede consentir que una persona imputada siga prestando sus servicios en la institución. Lo más lógico y coherente es que la Casa del Rey suspendiera temporalmente a García Revenga hasta su comparecencia en el juzgado de Palma dentro de cuatro semanas. De serle levantada la imputación, podría volver sin problema alguno a su puesto. Pero si el juez ratifica esa condición, debería ser relevado de sus funciones.

No faltará quien argumente que tiene derecho a la presunción de inocencia. Pero eso no está en cuestión. La Casa del Rey es una alta institución del Estado y su personal no puede estar bajo sospecha. Por ello, su listón de ejemplaridad debe ser muy elevado. El mismo afectado debería haber dado el paso de dimitir, aunque seguramente no lo hace porque piensa que le sería difícil encontrar un empleo como el que intentó conseguirle la propia Casa del Rey en Bankia.

García Revenga fue nombrado tesorero de Nóos en 2003 y era uno de los cinco miembros de su Junta Directiva. Cuatro de ellos ya están imputados. Los correos remitidos al juzgado por Diego Torres muestran sin asomo de dudas una estrecha relación del secretario de las Infantas con la trama delictiva de Iñaki Urdangarin. En esos correos se puede constatar cómo le pide asesoramiento sobre sus actividades, incluidas cuestiones fiscales y estrategias de comunicación.

El trato entre ambos era muy cercano en lo personal, pero más todavía en lo profesional, porque en otro correo le pide que ingrese el sueldo de su esposa en un número de cuenta corriente. García Revenga figuraba además como miembro de la Directiva y «asesor de la Casa del Rey» en un folleto comercial del Instituto Nóos, en el que no se adoptaba ninguna decisión sin consultarle, según el abogado de Torres. De hecho, García Revenga acompañó a Urdangarin a captar clientes entre las empresas del Ibex 35.

Con todos estos elementos, la imputación de García Revenga parece más que justificada. Al igual que lo estaría la de la Infanta Cristina, que es la única persona de los cinco de la Junta Directiva que no está siendo investigada por el juez. La Infanta asistía a las reuniones, aprobaba los acuerdos y cobraba parte de los beneficios de Nóos a través de Aizoon, de la que poseía el 50%. Diego Torres amenaza de nuevo con hacer públicos correos que probarían que la Infanta colaboraba con las actividades delictivas de su marido. Pero, al margen de esas hipotéticas pruebas, pensar que no se enteraba de nada es considerar que es una persona carente de la más mínima voluntad e inteligencia. Esta ficción es mucho más difícil de mantener tras la imputación de su secretario, con el que se supone que hablaría de las actividades de Nóos.

La imputación de García Revenga demuestra que fue un error de la Casa del Rey no prescindir de sus servicios para no dar la razón a este periódico. Ahora va a tener que apartarlo demasiado tarde y con un desgaste mayor.