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Rodear el Congreso

AHORA MÁS que nunca resulta necesaria la acción social, la reflexión y la exigencia de otra forma de hacer política para restaurar la cornucopia democrática. Llevamos cinco años dándole vueltas al álgebra celeste de la crisis mientras la vida se degrada. Mientras nos engañan con que la solución anda en camino, como si fuéramos tontacos con la cabeza hecha por dentro de Heno de Pravia.

La vida ya no es la misma y parece inútil el psicoanálisis cóncavo de la superación a largo plazo. Antes que problemas tuvimos soluciones, pero preferimos sobreactuar como país y hablar al mundo con la entonación primitiva del iberismo heroico: yates, chaletazos, reyes árabes, putas. Y los bancos de mecenas. Fuimos los europeos del monólogo hortera.

Hoy la peña estará en la calle para exigir de nuevo lo que cualquier democracia implica: veracidad. Es 25-S. Algunos palabrones hablaron de ocupar Las Cortes. Una sandez. Eso no puede suceder. Quiero decir: sí a las convocatorias de hoy, pero no a la macabra iniciativa de asaltar el Hemiciclo. Lo acepto casi todo, pero no paso por esa cursilería revolucionaria. Cuando lo hizo la soldadesca golpista dijimos a coro que esa chusma a la cárcel.

Debemos insistir hoy en lo que ya se sabe: que la avifauna de los partidos mayoritarios es devastadora. Incapaz de articular una sola oración gramatical completa sin injertar dos mentiras. Estamos guiados por mayordomos intelectuales, gallofa de cobardes y oportunistas. No hice el COU y una carrera (Periodismo: absurda, cierto) para aceptar la mediocridad como norma. Y si se fijan, el tema de fondo de esta crisis (la estafa repetida a la gente) no existe porque para ellos no contamos.

La política española está diseñada para que el censo no sea más que un sirimiri detergente cada cuatro años. Por eso hay que decirles que no. A Rajoy, a Rubalcaba, al nacionalismo de ambición puertoricense, al caciquismo sindical blanqueado. El tiempo que ellos solicitan es el que nosotros perdemos. «¿Y qué imagen dará España?», me dicen. ¿Y cuál no hemos dado ya? En Las Cortes deben estar los mejor dotados, no el primer piernas que entre rompiendo con el codo el cristal de la ventana. No es el ciudadano el que debe asaltar el Congreso, sino los jóvenes válidos de los partidos los que deben desalojar a sus momias. No hacerlo es caer en la desidia, disimular tocando los huevos al león sin huevos del Congreso... Que lo rodee la gente en plan performance. Pero ni un paso de asalto.